¿Qué es la Diabetes Mellitus? Conoce más sobre este diagnóstico.

La diabetes es un trastorno metabólico que se manifiesta por niveles de glucosa (azúcar) en sangre por encima de los límites normales. Si no se trata adecuadamente, estos niveles alcanzan valores excesivamente altos, dando lugar a complicaciones agudas o crónicas.

¿Cuáles son sus causas?

La glucosa es un azúcar que proviene de los alimentos que comemos, circula por la sangre y es utilizada por el organismo para obtener la energía necesaria para desarrollar cualquier tipo de trabajo. La causa de la diabetes es una anomalía en la producción o el funcionamiento de la insulina por el páncreas.
Cuando no hay insulina como en los diabéticos jóvenes (Tipo 1), o no funciona correctamente, como ocurre en los adultos (Tipo 2), el azúcar no pasa de la sangre a los órganos y el funcionamiento es deficiente. Al tiempo, el azúcar se acumula en la sangre en cantidades superiores a las normales, apareciendo hiperglucemia. La diabetes es una enfermedad crónica que no tiene cura, excepto la diabetes gestacional que tiende a desaparecer cuando nace el bebé.

Síntomas:

La diabetes puede presentarse de formas muy variadas, algunas personas tienen síntomas muy marcados, entre estos se encuentran:

  • Constante necesidad de orinar
  • Sed inusual
  • Hambre extrema
  • Pérdida inexplicable de peso
  • Fatiga e irritabilidad extremas
  • Infecciones frecuentes
  • Visión borrosa
  • Hormigueo o entumecimiento en las manos o pies
  • En algunos casos personas con diabetes tipo 2 no tienen síntomas por lo cual es importante que acuda a revisiones regulares.
Diagnóstico
  • Se realiza midiendo los niveles de glucosa en la sangre.
  • Glucemia basal (en ayunas) mayor de 126 mg/dl
  • Hemoglobina glucosilada mayor de 6,5 %
  • Curva de glucemia con 75 g de glucosa mayor de 200 mg/ dl
  • Glucemia al azar (en cualquier momento del día) mayor de 200 mg/dl
Tratamiento:

Se basa en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la enfermedad. El tratamiento dependerá del tipo de diabetes que se tenga, y este puede ser la administración de insulina o medicamentos orales.

Complicaciones:
  • Enfermedades cardiovasculares: la diabetes favorece el desarrollo de la arterioesclerosis y puede llegar a causar la calcificación de las paredes arteriales. Además, su coexistencia con otros factores de riesgo cardiovascular –obesidad, hipertensión arterial, colesterol elevado y tabaquismo– aumenta significativamente las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio, un ictus, una enfermedad coronaria o una enfermedad arterial periférica oclusiva.
  • Complicaciones microvasculares: los vasos sanguíneos de menor calibre son los que más sufren los efectos de la diabetes tipo 2, ocasionando lo que se denomina una microangiopatía diabética y que puede llegar a causar la obstrucción de los mismos y causar daños mayores especialmente en la retina y los riñones.
  • Nefropatía diabética: la afectación de los vasos sanguíneos que irrigan los riñones puede ocasionar una insuficiencia renal y, como consecuencia, la necesidad de diálisis.
  • Retinopatía diabética: es una de las complicaciones más frecuentes de origen microvascular y se produce por la falta de riesgo sanguíneo en la retina, lo que puede llevar a la pérdida total de la vista en el ojo afectado e incluso a la ceguera.
  • Neuropatía diabética: Según los nervios afectados, los síntomas de la neuropatía diabética pueden abarcar desde dolor y entumecimiento de las piernas y los pies hasta problemas en el sistema digestivo, el tracto urinario, los vasos sanguíneos y el corazón. En algunas personas, estos síntomas son leves. Sin embargo, en otras, la neuropatía diabética puede ser bastante dolorosa e incapacitante.
  • Pie diabético: es una consecuencia de la neuropatía diabético en combinación con los problemas de riego sanguíneo, lo que favorece la aparición de lesiones en la piel y que las heridas no cicatricen, apareciendo ulceraciones que pueden llegar a infectarse y causar gangrena, lo que llevaría a la necesidad de amputar el pie.